Gobierno y Farc, cerca de acuerdo de fin del conflicto

El Tiempo 08/05/2016

Foto: Archivo / EL TIEMPO Tras el desplazamiento de las tropas de las Farc hacia las zonas campamentarias y la puesta en marcha de la verificación, comenzaría el cese bilateral y definitivo del fuego.

Foto: Archivo / EL TIEMPO Tras el desplazamiento de las tropas de las Farc hacia las zonas campamentarias y la puesta en marcha de la verificación, comenzaría el cese bilateral y definitivo del fuego.

Mientras el país discute sobre el blindaje jurídico de los acuerdos de paz con las Farc, las negociaciones en La Habana caminan hacia un pronto acuerdo sobre el punto del fin del conflicto. Es decir, sobre el cese bilateral y definitivo del fuego, el cronograma de dejación de armas y las medidas que tomará el Gobierno para garantizar la seguridad de los guerrilleros.

El acuerdo sobre ese punto sería anunciado este mes. “Esa es la idea”, le dijo a EL TIEMPO una fuente cercana al proceso de paz.

Como se trata, en los hechos, del pacto que marca el fin de la guerra, lo que les quedaría a las partes por negociar es el sexto y último punto de la agenda: implementación, verificación y refrendación de los acuerdos, en el que entra el mecanismo para blindar jurídicamente todo lo convenido en La Habana.

El Gobierno y las Farc han estado trabajando para que la paz definitiva se firme a finales de junio en una ceremonia especial en la capital cubana, en la que volverían a encontrarse el presidente Juan Manuel Santos y el máximo jefe de las Farc, Timoleón Jiménez, ‘Timochenko’.

Solo un tropiezo, “como el intento de querer validar en el Congreso la Jurisdicción Especial para la Paz”, podría alterar los tiempos previstos en La Habana, le dijo a EL TIEMPO una fuente cercana a los diálogos.

En los últimos días, la mesa de paz ha estado centrada en la definición del número de zonas campamentarias de las Farc y las condiciones de movilidad de los guerrilleros.

Está previsto que, una vez anunciado el acuerdo sobre el cese bilateral y definitivo del fuego y la dejación de armas, se abra un espacio para que los jefes de las Farc expongan ante sus tropas el pacto con el que se termina la guerra.

Ante los combatientes, afirma otra persona cercana a los diálogos, los comandantes “deben ratificar el fin de la rebelión y de la lucha armada para convertirse en partido político”.

Se estará cumpliendo, así, un hecho de enorme significado para las Farc: la renuncia a los fusiles y a su uniforme de combate tras 52 años de guerra.

Pero también para Colombia este será un parteaguas histórico.

La notificación de los jefes guerrilleros a sus tropas de que abandonarán las armas marcará el inicio de una nueva era: la de un país sin Farc, algo que las últimas generaciones nunca han conocido.

Esto, a juzgar por las encuestas, no ha sido valorado por los colombianos en toda su dimensión. El último sondeo de Gallup –hecho en las cinco principales ciudades del país– indica que el 66 por ciento de los entrevistados no cree que el proceso de paz vaya por buen camino.

Paradójicamente, América Latina, Europa y Estados Unidos han asumido el fin del conflicto con las Farc como uno de los hechos más importantes de este año en el mundo.

La prueba es que hace unas semanas, en Luxemburgo, los cancilleres de la Unión Europea se comprometieron con el fondo para financiar la implementación de los acuerdos y dieron su respaldo político a la paz colombiana.

El cronograma

Fuentes consultadas por EL TIEMPO indicaron que una vez que los jefes de las Farc hayan explicado a sus tropas el acuerdo del fin del conflicto, lo que podría tomarse unos 15 días, definirán con el Gobierno los detalles del último punto de la agenda –implementación, verificación y refrendación–, y se alistarán para el acto final del proceso de paz.

Según lo que se ha discutido en La Habana, el cese bilateral y definitivo del fuego podría ponerse en marcha incluso antes de la firma de la paz.

Para esto, debe haberse cumplido el desplazamiento de las tropas guerrilleras a los lugares donde estarán las zonas campamentarias y deberá estar lista la verificación coordinada por la ONU.

Y el Gobierno tendrá que comenzar a preparar la excarcelación de los guerrilleros presos, que las Farc estiman entre 1.500 y 2.000.

El paso que marca la transformación de un guerrillero de las Farc en un civil, que es la entrega de su arma, podría comenzar antes del plazo pactado por el Gobierno y el grupo insurgente cuando anunciaron el acuerdo sobre justicia, el 23 de septiembre del 2015.

Ese día informaron que la dejación de armas arrancaría 60 días después de la firma de la paz, pero, según supo EL TIEMPO, el mismo grupo guerrillero ha dicho que no necesita tanto tiempo para comenzar ese proceso.

El desarme concluiría entre seis y siete meses después de que se firme la paz.

Para las Farc es crucial culminar el desarme antes de que termine su mandato, en enero, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, a quien consideran un apoyo clave para la paz. Esta guerrilla espera que la dejación de las armas desemboque en su exclusión de la lista de grupos terroristas de ese país.

El blindaje jurídico

Resuelto el punto del fin del conflicto, lo que sigue es que el Gobierno y las Farc definan el mecanismo para blindar jurídicamente los acuerdos, de tal manera que ni otro gobierno ni el Congreso ni la misma Corte Constitucional los puedan revocar en el futuro.

Ya el exfiscal general Eduardo Montealegre se adelantó con una demanda ante ese tribunal para que lo pactado en La Habana tenga categoría de Acuerdo Especial, una figura del Derecho Internacional Humanitario (DIH) que permite a las partes de un conflicto hacer tratados de paz. Y como el DIH tiene nivel constitucional, el Acuerdo Especial lo tendría.

El Gobierno fue explícito en que también está interesado en blindar los acuerdos y en que no le ha cerrado la puerta a ninguna propuesta, pero dijo que la decisión sobre cómo hacerlo deben tomarla las partes.

De hecho, hizo un llamado a la Corte Constitucional para que no falle la demanda de Montealegre hasta que no haya acuerdo definitivo de paz, pues considera que un fallo judicial previo puede alterar decisiones sobre el pacto final.

Por su lado, ‘Iván Márquez’ ratificó el viernes que para las Farc el Acuerdo Especial es “el camino más corto” para asegurar jurídicamente los acuerdos.

Doble seguro

Pero independientemente de la decisión que tome la Corte y de la herramienta que se acuerde en la mesa, el asesor de las Farc Enrique Santiago cree que los pactos de paz deben quedar doblemente asegurados. “En el derecho internacional y en el interno”, afirma el abogado español.

Según le dijo Santiago a EL TIEMPO, para blindarlos internacionalmente, “una vía fácil, rápida y adecuada es la incorporación del acuerdo final a una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”.

Fue lo que ocurrió el año pasado con el pacto de paz entre el gobierno y la guerrilla en Mali.

La solicitud para la incorporación del acuerdo final de paz a una resolución del Consejo de Seguridad debe hacerla el Gobierno.

Si la Corte falla en contra de la demanda de Montealegre, desde el punto de vista de Santiago el blindaje interno tendría que hacerse “mediante un ley ordinaria que le dé la categoría de tratado de paz al acuerdo final”. Luego, debería incorporarse a la Constitución como un artículo transitorio, mediante un acto legislativo. Esto obligaría a un trámite adicional en el futuro para darle rango constitucional permanente.

Por lo pronto, esta semana el Gobierno y las Farc volverán a encontrarse en La Habana para resolver lo pendiente sobre el punto del fin del conflicto,cuyo acuerdo quieren anunciar antes de que termine mayo.

Ver más acerca de la noticia.