América Latina ante las consecuencias políticas de los terremotos

Infolatam 19/04/2016

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Los terremotos, los grandes sismos como el que ha padecido Ecuador, provocan pérdidas humanas y materiales que condicionan el desarrollo de los países durante largos periodos. Además, en ciertas ocasiones, también tienen consecuencias políticas ya que ponen a prueba las capacidades de respuesta de los gobiernos y las administraciones.

El golpe que ha sufrido Ecuador ha sido muy duro en todos los terrenos, en el humano, en el económico y podría alcanzar al político.

En primer lugar, en el humano: al menos 413 personas murieron como consecuencia del terremoto de magnitud 7,8 en la escala Richter y sus sucesivas réplicas que el domingo azotaron la zona norte de la región costera de Ecuador. La cifra de heridos rebasa los 2.600.

El gobierno de Rafael Correa, a prueba

En segundo lugar. ha sido un fuerte golpe económico para el país.

Causó múltiples daños materiales, según un balance del ministerio Coordinador de Seguridad ecuatoriano.Rafael Correa ha afirmado que la reconstrucción va a “costar miles de millones de dólares… muchos edificios se derrumban por mala construcción”.

Rafael Correa visitando a las víctimas

El terremoto llega en un momento complejo para el país muy golpeado por la caída de los precios del petróleo y en medio de la incertidumbre políticacausada por la renuncia de Correa a presentarse a la reelección en 2017.

Como apunta el analista Walter Spurrier en el diario El Universo “la menor demanda de insumos de China deprime los precios de las materias primas… El BID espera que el crecimiento en la región este año sea negativo y que luego se recupere con relativa lentitud; habrá que esperar hasta el año 2020 para que las tasas de crecimiento se acerquen a los niveles promedio que prevalecían desde 1980. Nadie más afectado que Ecuador, cuya economía el Fondo Monetario estima se achicaría un agregado de 8,6% entre 2016 y 2017, dando marcha atrás al crecimiento de los últimos cinco años.”

La magnitud del desastre además pone a prueba la capacidad del gobierno y la administración correista cuando menos margen de maniobra posee desde el punto de vista económico.

Parte de su futuro político depende de dar rápida y adecuada respuesta a la grandes necesidades que ahora se requieren. Fracasar en esa tarea (no ser diligente o mostrar escasa capacidad para atender las demandas) podría convertirse en un handicap para el régimen y sus deseos de mantenerse en el poder en 2017.

Y al contrario, mostrarse eficiente y canalizar las demandas puede convertirse en un elemento relegitimador del propio régimen.

Terremotos y política en la historia

Ejemplo de ello abundan el la historia.

La eficiencia a la hora de responder a un desastre natural sirvió para consolidar en el poder a algumos gobiernos. Ejemplo paradigmático fuera de la región es el del Marqués de Pombal en Portugal. Su ágil y eficiente respuesta al terremoto-maremoro de Lisboa en 1755 que mató a en torno a 12 mil personas le sirvió para consolidarse en el poder hasta 1777.

En el mismo Ecuador, la actuación de Gabriel García Moreno en el tereremoto de 1868 que arrasó Ibarra le valió de trampolín para regresar a la presidencia en 1869 ya que él personalmente dirigió la reconstrucción.

Terremoto de San Juan en 1944

Terremoto de San Juan en 1944

 

El terremoto de San Juan de 1944 en Argentina destruyó la ciudad pero contribuyó a que Juan Domingo Perón se convirtiera en el líder más carismático del régimen de 1943.

Además allí conoció a Eva Duarte, la futura Evita Perón.

El historiador Mark Healey relataba en el diario Clarín que “Perón se transforma en líder definitivo con el terremoto de San Juan.Demostró su olfato político y su visión de futuro, en contraste con otros militares gobernantes. Se hacían misas por las víctimas, ceremonias y discursos con un tono, desde el bando militar, de sumisión a lo sucedido. Para los más exaltados, se trataba de un sacrificio expiatorio por el pasado liberal del país, predicando el arrepentimiento de la población y la obediencia a los militares”.

“Mientras que Perón, si bien participó en algo de ese estilo de discurso, apuntó a un proceso de movilización y transformación. Iba a las misas, pero mucho más operaba a través de los medios de comunicación reivindicando la presencia del pueblo en la reconstrucción, concibiendo al pueblo como sujeto activo, no siguiendo pasivamente a la autoridad. En ese momento Perón se volvió visible para la sociedad argentina. Cuando ocurrió el terremoto era influyente dentro del gobierno militar, pero su figura era poco conocida fuera de las filas castrenses. La colecta fue su presentación en sociedad, dio la primera señal de lo que sería su programa social y surgieron muchas iniciativas que fueron centrales en su primer gobierno, dos años después”, apunta Healey.

Otros terremotos, sin embargo, se han convertido en tumbas políticas para algunos gobernantes.

La ineficiencia del gobierno del PRI en el terremoto de 1985 unida a la crisis de los 80 explican la victoria pírrica del priismo y de Carlos Salinas de Gortari en 1988.

El cronista Carlos Monsiváis señala en su libro “No sin nosotros: Los días del terremoto”(2005) que “ante la ineficacia notable del gobierno de Miguel de la Madrid, paralizado por la tragedia, y ante el miedo de la burocracia, enemiga de las acciones espontáneas, el conjunto de sociedades de la capital se organiza con celeridad, destreza y enjundia multiclasista, y a lo largo de dos semanas un millón de personas (aproximadamente) se afana en la creación de albergues, el aprovisionamiento de víveres y de ropa, la colecta de dinero, la localización de personas, el rescate de muertos y de atrapados entre los escombros, la organización del tránsito, la atención psicológica, la prevención de epidemias, el desalojo de las pirámides de cascajo, la demolición de ruinas que representan un peligro”.

Igualmente, los terremotos están detrás de la caída en Guatemala de la Dictadura de Mnauel Estrada Cabrera(el terrible “Señor Presidente” de Miguel Ángel Asturias) en 1920. El desgaste del régimen autoritario se aceleró al no tener una adecuada respuesta tras los terremotos de 1917 y 1918.

De forma similar, la ineficiente respuesta del gobierno guatemalteco en el terremoto de 1976 contribuyó al reinicio de la ofensiva guerrillera en Guatemala.

Aunque eso fue mucho más evidente en Nicaragua tras el terremoto de 1972. La forma poco ortodoxa con que el régimen somocista gestionó la ayuda internacional y la atención a las víctimas no solo le restó legitimidad interna sino que le transformó en un apestado internacional. Sobre ese terreno favoreble se produjo la ofensiva del FSLN acabó con la caída de Anastasio Somoza Debayle en 1979.

Sebastián Piñera visitando las zonas afectadas por el terremoto

Sebastián Piñera visitando las zonas afectadas por el terremoto

Como le dijo el arquitecto nicaragüense Eduardo Chamorro al Nuevo Herald, “”Nuestro país ha sufrido dos guerras civiles, una década de dictadura marxista y una inestabilidad política que sigue hasta el día de hoy’. “Y el origen de todo se puede rastrear al terremoto de Managua de 1972”.

De todas formas, en ocasiones, una buena respuesta y una reacción eficaz a un terremoto no ayudan tampoco al gobierno que lo lidera.

En Chile el gobierno derechista de Jorge Alessandri fue capaz de reponerse al terremoto de 1960 e incluso organizar muy dignamente el Mundial de Fútbol de 1962. Sin embargo, en 1964 la derecha se hundía en las elecciones y daba paso a la experiencia de la Democracia Cristiana deEduardo Frei.

De forma similar, el gobierno de Sebastián Piñera dirigió de forma eficaz la reconstrucción tras el terremoto de 2010 actuación que no impidió en 2014 que la coalición de centroderecha perdiera ante Nueva Mayoría deMichelle Bachelet, muy criticada, por cierto, cuatro años antes por su ineficaz actuación durante el tsunami posterior al sistema de 2010.

La incógnita en el caso ecuatoriano es si finalmente la actuación del gobierno de Rafael Correa servirá para reforzar al régimen de la “Revolución Ciudadana” o por el contrario se transformará en un handicap que se una a la crisis económica que sufre el país y al vacío de liderazgo por la ausencia de Correa.

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